La tarea de comprimir en unos pocos minutos algo acerca de la situación actual de la novela en cuanto forma obliga a entresacar de ella, aunque sea violentándola, […]
Sobre la simetría en la estética de Goethe – Por Alfonso Reyes
Cada vez que quiero evocar, panorámicamente, a las criaturas de Goethe, creo ver un jardín simétrico, distribuido con la precisión de contornos con que nos aparecen las posesiones […]
La cristiandad o Europa – Por Novalis
Fueron tiempos hermosos y resplandecientes en los que Europa era una tierra cristiana, cuando en esta parte del mundo habitaba una cristiandad organizada humanamente; un enorme interés comunitario […]
La esfera de Pascal – Por Jorge Luis Borges
Quizá la historia universal es la historia de unas cuantas metáforas. Bosquejar un capítulo de esa historia es el fin de esta nota. Seis siglos antes de la […]
Nota sobre (hacia) Bernard Shaw – Por Jorge Luis Borges
A fines del siglo XIII, Raimundo Lulio (Ramón Llull) se aprestó a resolver todos los arcanos mediante una armazón de discos concéntricos, desiguales y giratorios, subdivididos en sectores […]
De las alegorías a las novelas – Por Jorge Luis Borges
Para todos nosotros, la alegoría es un error estético. (Mi primer propósito fue escribir «no es otra cosa que un error de la estética», pero luego noté que […]
Quevedo – Por Jorge Luis Borges
Como la otra, la historia de la literatura abunda en enigmas. Ninguno de ellos me ha inquietado, y me inquieta, como la extraña gloria parcial que le ha […]
El arte y la revolución – Por Leon Trotsky
Me han invitado ustedes amablemente a dar mi opinión sobre la situación actual del arte. Lo hago no sin vacilaciones. Desde mi libro Literatura y revolución (1923), no […]
Céline y Poincaré – Por Leon Trotsky
Luis Fernando Céline entró en la gran literatura como otros entran en su propia casa. Hombre maduro, dotado de la vasta provisión de las observaciones del médico y […]
Cultura y socialismo – Por Leon Trotsky
La crítica marxista de la ciencia debe permanecer, no sólo vigilante, sino también prudente, so pena de degenerar en un verdadero sicofantismo, en una famusovchina[1]. Tomemos por ejemplo […]